69 P.R. Dec. 910 | Supreme Court of Puerto Rico | 1949
emitió la opinión del tribunal.
El Administrador del Fondo del Seguro del Estado denegó compensación a Víctor Emmanuelli, Jefe de la Policía Insular, por una caída sufrida el día 23 de julio de 1947, mien-tras se encontraba de servicio en el pueblo de Bay anión, ai resbalar en los momentos en que subía la acera de la Calle Maceo, yéndose de espaldas y dando con su cuerpo contra un poste de la luz eléctrica. No conforme, apeló Emma-nuelli para ante la Comisión Industrial y ésta, luego de una vista en sus méritos, desestimó la apelación por el funda-mento de que se trataba de un riesgo ordinario de la calle y que en tales circunstancias el accidente no era compensa-ble Aplicó al caso de autos lo resuelto por este Tribunal en el caso de Ríos v. Comisión Industrial, 66 D.P.R. 404.
Solicitada la reconsideración en término bábil, la misma fue declarada- sin lugar, interponiendo entonces Emmanuelli recurso de revisión para ante. este Tribunal.
Los hechos no controvertidos, según los resume la Comisión Industrial en la Resolución recurrida, son los siguientes :
“De toda la prueba practicada se probó, sin lugar a dudas, que el 23 de julio de 1947, éntre 11:00 y 11:30 A. M., el peticionario, encargado de la jefatura de la Policía Insular de Bayaroón, por ausen/-cia de su superior en jerarquía, salió del cuartel en su visita de inspección de los guardias que estaban en servicio activo ese día*912 en la población, y mientras iba por la calle, en dirección a la esquina Oiler a inspeccionar el guardia de servicio en dicho sitio, y en los momentos en que pasó frente a la corte de distrito, se detuvo para atender a Angelino Rivera y contestarle ciertas preguntas que él hiciera en relación con su traslado a dicha población; que al con-tinuar la marcha para el sitio que iba a inspeccionar, tropezó con el encintado de la acera, y se fué hacia atrás recibiendo golpes con el poste de la luz que allí había; que lo llevaron a la clínica del Dr. Meléndez de Bayamón, y que este accidente le ocurrió precisa-mente cuando subió su pie izquierdo a la acera para continuar la marcha. ’ ’.
Luego, llega a las siguientes conclusiones:
“A nuestro juicio, de acuerdo con toda esta prueba, y a tenor de la constante jurisprudencia en casos similares a éste, tenemos qüe llegar a la conclusión de que estamos frente a un riesgo ordina-rio de la calle en el que no existe circunstancia alguna para poderlo sacar de la regla general aplicable a estos casos, y hacerlo compen-sable. . ..
“Nuestro más alto Tribunal recientemente hizo un estudio com-pleto de la interpretación de la ley y la jurisprudencia en éstos casos (véase Ríos v. Comisión, 66 D.P.R. 404), y la misma juris-prudencia aplicada al caso de Ríos debe aplicarse al de autos, por lo que se desestima el recurso interpuesto,' y se confirma en todas y cada una de sus partes la resolución del Administrador del Fondo del Seguro del Estado de noviembre 12, 1947.”
No hay controversia, pues, de acuerdo con los hechos según los resume la propia Comisión recurrida, en cuanto a que Emmanuelli estaba encargado de la Jefatura de la Poli-cía Insular de Bayamón el 23 de julio de 1947, en ausencia de su superior en jerarquía, y que salió del Cuartel entre .once y once y media de la mañana en gestiones propias de su cargo, o sea, a inspeccionar a los guardias que estaban de servicio ese día en la población. En tales circunstancias, estando ya Emmanuelli en el curso de su empleo cuando sufrió la caída, no es de aplicación al de autos el caso de Ríos v. Comisión Industrial, supra, (
Para determinar el ratio decidendi de nn caso, deben examinarse los Pechos qne sirven de base a la decisión. Echeandía v. Saldaña, 61 D.P.R. 799, 803. Los del caso de Ríos establecen qne se trataba allí de nn accidente ocurrido al salir el Jefe Ríos de sn casa y disponerse a cruzar una zanja entre la verja de sn casa y la calle, al dirigirse hacia nn automóvil que habría de conducirlo al Cuartel de la Policía de Fajardo. No había aun comenzado sn trabajo. Al confirmar este Tribunal la resolución de la Comisión Industrial denegando compensación, aplicó la regla seguida en Pérez v. Comisión Industrial, 53 D.P.R. 960 (Per Curiam) Guillot v. Comisión Industrial, 60 D.P.R. 674, en el sentido de que “en ausencia de circunstancias excepcionales, accidentes sufridos en la vía pública al ir y venir del trabajo, no son compensables.” (Bastardillas nuestras). En el caso de autos, Emmanuelli ya estaba en su trabajo y se encontraba en el trayecto del Cuartel al sitio en que habría de comenzar la inspección de los guardias bajo su mando. La regla, por lo tanto, para determinar la compensabilidad del accidente por él sufrido, no es la de los accidentes ocurridos en la vía pública di ir y venir del trabajo, con sus excepciones,(
La doctrina de los “riesgos de la calle” (street risks) fue aplicada en los Estádos Unidos al adoptar algunas cortes el punto de vista de que accidentes ocurridos debido á riesgos a que estaba expuesta la comunidad en general no eran compensables, por no ser tales riesgos peculiares al empleo en sí.(
Para ilustrar mejor la aplicación de dicha regla al pre-sente caso, nos hemos limitado a citar en la nota (5), supra, de entre la mucha jurisprudencia al efecto, casos de acciden-tes sufridos en la calle con motivo de caídas. En el de Locke v. County of Steele (1947) 223 Minn. 464, 27 N.W.2d 285, se trataba de una taquígrafa que trabajaba en la oficina del
En el de New Amsterdam Casualty Co. v. Hoage (1932, App. D.C.) 62 F.2d 468, certiorari denegado en 288 U.S. 608, 77 C. ed. 982, se trataba de un agente de periódico que tra-bajaba para el Washington Post Company y al cruzar una calle en la ciudad de Washington sufrió una caída, a con-secuencia de la cual se fracturó el cráneo, falleciendo pocos días después. Además de resolver otros extremos que es innecesario mencionar ahora, la Corte de Apelaciones del Dis-trito de Columbia se expresó así: “Somos de opinión que los hechos, según surgen del récord, son suficientes para soste-ner la decisión del Comisionado. Se admite que al momento del accidente Brosnan actuaba en el curso de su empleo. Él ora un agente de un periódico y sus deberes requerían que fuera de sitio a sitio en la ciudad. Esto significaba que sus viajes podían propiamente ser a pie y que tuviera que cru-zar aceras y calles de la ciudad en el curso de su trabajo. Cuando Brosnan caminaba por las calles de la ciudad actuaba en forma similar a un obrero caminando por los terrenos de la factoría o la fábrica. Fue, por lo tanto el empleo de 'Brosnan lo que lo llevó a sufrir la caída accidental que resultó en su muerte.
En el caso de autos el Jefe Emmanuelli estaba en el curso de su empleo y la caída por él sufrida al dirigirse a la ins-pección de los guardias que estaban bajo sus órdenes, ocu-rrió como consecuencia del mismo, ya que su empleo lo expo-nía a los riesgos de la calle (street risks) y en su consecuencia éstos eran incidentales a su trabajo. En tales circunstancias, tiene derecho a la protección de la ley.
La resolución recurrida será revocada y devuelto el caso a la Comisión Industrial para ulteriores procedimientos no' inconsistentes con esta opinión.
(1) Tampoco son de aplicación, por los mismos motivos, los de Pérez v. Comisión, Industrial (Per Curiam) y Guillot v. Comisión Industrial citados en.
(2) Atiles v. Comisión Industrial, 64 D.P.R. 618; Atiles v. Comisión Industrial, 63 D.P.R. 806, en el que dijimos que “el ir y n&rm■ del trabajo, bajo circunstancias ordinarias, no es una actividad realizada en el curso del empleo ... ” (Bastardillas nuestras); Cordero v. Comisión Industrial, 60 D.P.R 873.
(3) Bewitb’s Case (1910) 225 Mass. J, 113 N.E. 572; Donahue’s Case (1917) 220 Mass. 595, 116 N.E. 226; Colarullo’s Case (1927) 258 Mass. 521, 155 N.E. 425 (por el que so revocó el Cook’s Case (1923) 243 Mass. 572, 137 N.E. 733, en ol que se había adoptado el punto de vista de que un accidente era compensable si el “riesgo de la calle” era incidental al empleo) y casos citados en la monografía do 51 AX.R., págs. 511 y 512. Véanse monografías en 80 AX.R. 126 y 139 AX.R. 1472.
(4) Keawy’s Case (1919) 232 Mass, 532, 122 N.E. 739; Moran’s Case (1920) 234 Masa. 466, 125 N.E. 591; véanse monografías citadas en la nota(3).
(5) Locke v. County of Steele (1947) 223 Minn. 464, 27 N.W.2d 285; New Amsterdam Casualty Co. v. Hoage (1932 App. D.C.) 62 F2d 468, certiorari denegado en 288 U.S. 608, 77 L. ed. 982; Central Surety & Ins. Corp. v. Court (1931) 162 Tenn. 477, 36 S.W.2d 907; Johnston v. W. S. Nott Co. (1931) 183 Minn. 309, 236 N.W. 466; Wilber v. Fonda (1924) 208 App. Div. 249, 203 N.Y. Supp. 336; Schroeder & Daly Co. v. Ind. Comm. (1919) 169 Wis. 567, 173 N.W. 328; Redner v. H. C. Faber & Son (1918) 223 N.Y. 379, 119 N.E. 842; Horovitz, Workmen’s Compensation, págs. 96 et seq. Véanse además las monografías citadas en la nota (3).